Comentaba en mi último post antes del partido que quería que el fútbol no fuera justo para que el equipo se mantuviese en Primera. Pues señoras y señores, el fútbol ha sido justo esta vez y ha mandado al equipo blanquillo a Segunda División. Es así, las cosas son como son y por desgracia este Zaragoza lleno de estrellitas se ha estrellado contra el precipicio, se ha caído directo al abismo del infierno.
Es hora de analizar, de buscar explicaciones y pedir responsabilidades. Yo creía, tenía fé en este equipo, pensaba que podrían salvarse porque los he visto entrenar durante toda la temporada, he hablado con los jugadores y les he escuchado en rueda de prensa practicamente de manera diaria, con especial interés en las últimas jornadas. Por todo ello, y porque les veía convencidos pensaba que este equipo jamás se podía ir a Segunda y que en el último partido iban a dar la cara. Lo reconozco, me equivoque. Sí, es así, los jugadores en el partido donde se jugaban la salvación, en la última jornada donde dependían de ellos mismos, donde se les pedía, se les exigía un último esfuerzo no lo dieron. Pasaron por Mallorca como lo llevan haciendo a lo largo de la temporada: sin compromiso, sin actitud, con pasotismo y pensando que son los reyes del mambo y que los partidos se pueden ganar sin correr !que error¡
En la vida me hubiera podido imaginar que un club con la grandeza de este Zaragoza bajaría a la división de plata como un equipo más. Parece que ha bajado un equipo cualquiera de los que existen en el fútbol español y no uno de los mayores clubes de España. Esa sensación es fruto de la imagen demostrada por los jugadores. Una pena, la verdad.
Pero ahora ya no vale nada, ya se ha acabado el sueño que cientos, de miles de aficionados zaragocistas que creían en este equipo. La afición sigue llorando por un descenso que no se merecían, sí los jugadores, pero no los aficionados que han demostrado ser lo único valioso de este 75 aniversario. La afición ha demostrado, y conozco mucho a la afición del Zaragoza, lo que yo jamás había visto antes: que este equipo es parte de la vida de mucha gente. La gente ha acompañado como nunca lo había hecho anteriormente a sus ídolos por toda España demostrándoles éstos que no les merecen porque no han sabido corresponder a los suyos.
Los culpables son los jugadores que son los que saltan al terreno de juego y determinan los partidos pero los responsables son los dirigentes de este proyecto que comenzo bien y que se ha tambaleado y fracasado estrepitosamente en su segundo año. Un proyecto muy corto y breve que ha provocado el descenso a Segunda.
Hay muchas misterios que se irán desvelando poco a poco, pero una cosa esta clara y ha ocurrido este año de manera muy clara: el club ha sido un desgobierno total por parte de sus máximos dirigentes. Los dirigentes han permitido muchas cosas dentro del vestuario sin haber dado en ningún momento un golpe de autoridad. No ha habido ningún golpe encima de la mesa para controlar la desbandada general del vestuario. No se han respetado las hegemonías que hay en el fútbol: Entrenador primero, después jugadores. Se puede debatir en un momento dado pero la autoridad siempre la debe imponer el entrenador.
Se empezó con el desgobierno de los dirigentes cuando estaba Víctor Fernández (él técnico maño también se equivocó en muchas ocasiones y también es uno de los responsables del descenso, no se puede ir de rositas) y se continuó con Garitano que hipotecó su futuro como profesional al huir despavorido. Se siguió con el error gravísimo de traer a Jabo Irureta que también huyó y finalmente, tarde como se ha demostrado, se trajo a un zaragocista como Manolo con más ganas que los propios jugadores. En definitiva un retahila de errores que se han cometido y han provocado que el equipo este donde esta.
De momento ha dimitido Miguel Pardeza, le seguirá Pedro Herra, en principio y se terminará con el abandono general de una plantilla que no se puede mantener en Segunda División.
En fín, habrá tiempo para seguir valorando todo lo ocurrido y para esperar respuestas, de momento que la travesía por el infierno sea lo más breve posible porque sino esto puede ser un calvario u otra cosa peor.
-TOÑO GARCIA-